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Fallece pianista del Buenavista Social Club
El virtuoso pianista cubano Rubén González, quien saltó a la fama con su entrañable interpretación en el Buenavista Social Club, murió ayer en su casa de La Habana a los 84 años de edad, informó su esposa.
''El venía enfermo hace meses, pero se había mantenido en la casa. Tenía problemas de artrosis, y se le fue complicando con los pulmones y los riñones'', dijo a Reuters su esposa Eneida Lima.
Al igual que otras estrellas del Buenavista Social Club, como Ibrahim Ferrer o Compay Segundo, fallecido también este año, González triunfó en el ocaso de su vida, cuando alcanzó celebridad internacional después de participar en el proyecto Buenavista del guitarrista norteamericano Ry Cooder.
Desde su adolescencia comenzó a ejercitarse sobre el teclado de un modesto piano vertical en la casa familiar de su natal Santa Clara, en el centro de la isla, donde se graduó de maestro para la enseñanza primaria.
El dotado estudiante pudo ser un pianista clásico, pero en cambio apostó por ser una de las figuras legendarias de la música popular cubana, cuya sonoridad en el piano creó y estableció varios estilos por más de medio siglo.
Convencido de que podía ser médico de día y músico de noche, González estudió cuatro cursos de medicina hasta que en 1941 se trasladó a La Habana para dedicarse por completo al piano.
Durante la década de 1940, tan rica en ritmos novedosos en la historia musical de Cuba, se conocía a Rubén González cuando, por entonces, integraba las mejores orquestas de la época, como La Paulina, Los Hermanos con Mongo Santamaría y la de Arsenio Rodríguez, entre otras.
Nutrido básicamente por el son, su música, recogida en joyas recientes como su álbum Chanchullo, genera danzones, guarachas y chachachás con una gracia algo pasada de moda.
Con su impecable virtuosismo podía crear el más maravilloso y deslumbrante sonido, tanto en una canción de ritmos rápidos como en una suave y sensual balada.
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