La Gálvez en Múnich – EineWeltHaus

Maria Cristina live im EineWeltHaus MünchenEra una niña recién llegada a esta ciudad y ya cantaba con su propio estilo y emoción.
Y no solo eso. Siempre quiso cantar. Era su gran pasión, al igual que para su hermana Ximena. Acompañó a la colonia latinoamericana en infinidad de encuentros,alegrándonos con su canto.
El sábado pasado, después de casi 20 años de ausencia, regresó a Múnich. Vino  a cantar.
Y ese sábado se vistió de calidad musical. Un cálido rincón de la EineWeltHaus cobijó el canto que María Cristina Gálvez nos tenía preparado.
Los que la habíamos conocido desde su niñez, en Múnich, estuvimos al tanto de su partida y de su trabajo como cantante en Chile. Supimos de galardones que obtuvo allá como representante de la joven generación musical. No en vano su entusiasmo y su  pasión por la música y el canto la hicieron dedicarse al estudio y pulir sus dotes naturales, para presentarse en importantes escenarios del jazz, en el lejano país de sus padres y, sobre todo, en el puerto de sus amores, Valparaíso. Triunfó.
Y así, pudimos finalmente disfrutar de su regreso a nosotros y a  nuestro Múnich.

Ese sábado se vistió de calidad, de una propuesta musical latinoamericana hecha a la medida de María Cristina. Interpretó a Víctor Jara y a laVioleta Parra desde una perspectiva musicalmente fresca y rica. Un “gracias a la vida” que, en la versión de María Cristina, no sólo es un canto de agradecimiento, sino que además inspira alegría al ser interpretado como guajira. Sacó a  bailar (¡por qué no!) al entusiasta público que repletó ese rincón de la EWHaus. Eso, imaginamos, quiso la Violeta Parra de su “gracias a la vida”. Gracias a María Cristina por este regalo que Violeta hizo al mundo de ayer y de hoy.

El canto de María Cristina arrancó más de una lágrima. Esa que hace sentir que lo que escuchamos tiene sentido y razón.

La acompañaron músicos de la escena  latina en Múnich. Se destacaron el bueno, sencillo y cadencioso acompañamiento de Álvaro Vidal junto con la dupla Molina, Tito y Zambo, con precisos y delicados acentos en bajo y percusión, además del siempre romántico aporte en guitarra de Claudio Araya. Mas el nostálgico canto a Valparaíso junto a Gloria Verzanini.

Para agradecer su visita, la acompañó María Virginia. Venezolana de corazón y canto. Fueron las hermanas Gálvez las que le dieron a María Virginia, en los años 80, el apoyo y la fuerza para cantar. Con ese gesto no solo cundió el aplauso, sino también una profunda emoción. Como a María Cristina, con un escondida lágrima.

María Cristina nos brindó el canto de América en sus ricas facetas, con estilo fragante, precisión y profesionalismo.

Miguel García-Núñez für www.Latino-Groove.de